04 abril 2018

La Minga de Semillas de Chocolate

Una muy bonita jornada se vivió este domingo 1 de Abril en el Huerto Comunitario La Berenjena, junto a muchos niños y niñas de la comunidad, aprendiendo de aves nativas, participando en el cuenta cuentos, dejando el huerto limpio y lleno de vida y lo más importante, buscando las Semillas de Chocolate.

Este año, como ya lo habíamos hecho antes, decidimos hacer algo distinto para el domingo de "Pascua de Huevitos", junto a los amigos y amigas del Huerto Comunitario La Berenjena, realizamos un acto de transformación cultural, para darle un nuevo enfoque y un nuevo comienzo a esta fecha tan especial para niños y niñas. 

La jornada comenzó con la recolección de semillas de Acelga y Caléndulas, que abundan en este huerto, trabajando además las camas de cultivo y liberándonos de toda la basura y materiales en desuso que se han acumulado durante años. 

De a poco el Huerto La Berenjena se fue llenando de niñ@s otra vez, como lo fue en sus orígenes hace ya largos años, y dio paso las actividades. L@s Amig@s de Pajarístico Migrador nos enseñaron de las aves urbanas e hicieron participar a l@s niñ@s en concursos, quienes ganaron un increíble premio, coquitos de Palma Chilena bañados en Chocolate! Luego dio paso al cuento de "La Perdiz, El Conejo y Las Semillas de Chocolate" representado por hortelan@s talentos@s en las artes escénicas. Finalmente se dio paso a la estampida de niños, que luego de gritarle enérgicamente al Conejo Ladrón "Fuera Conejo Malvado", corrieron a recolectar las preciadas Semillas de Chocolate. 

Estamos muy felices, tod@s se fueron content@s y satisfech@s con la actividad, aprendieron mucho y lo disfrutaron, y lo más importante, el Huerto Comunitario La Berenjena vuelve a llenarse una vez más. 

L@s dejmos con un videíto del Cuenta Cuentos y la historia de "La Perdiz, El Conejo y Las Semillas de Chocolate", más algunas imágenes de la jornada. 



LA PERDIZ, EL CONEJO Y LAS SEMILLAS DE CHOCOLATE 

Hace mucho mucho tiempo, existía un hermoso lugar llamado Wallmapu, en el cual había muchos bosques, llenos de bellas plantas, árboles y animales. Este mágico lugar hoy lo conocemos como Chile. Allí vivía un pajarito muy importante, la Perdiz Chilena, que recorría estas hermosas tierras alimentándose de sus frutos y siendo muy muy feliz. Su felicidad era tan grande que decidió compartirla con los niños y niñas que cuidaban los bosques del Wallmapu, para agradecerles su bondad y cariño por la naturaleza. A la Perdiz se le ocurrió una gran idea, aprovechando la fertilidad que traerían las lluvias, usó la energía del Equinoccio de Otoño para poner Huevos hechos de Chocolate y empezó a repartirlos por el bosque para que los niños y niñas los encontraran y disfrutaran. 

Todos los años, tras la llegada del Otoño, los niños y niñas del Wallmapu disfrutaban del regalo de la Perdiz y se ponían felices como las perdices. Pero un día, llegó a esas tierras un animal invasor: El Conejo. Este peludo animalito llegó desde el viejo mundo, desde otro continente, para conquistar el Wallmapu. Muy pronto, el Conejo descubrió el secreto de la Perdiz y sus Huevos de Chocolate y observó como los niños y niñas eran felices comiéndolos y compartiendo en comunidad. El Conejo en ese entonces tuvo una malvada idea, se robaría todos los Huevos de Chocolate, que antes eran gratis para los niños y niñas, y ahora se los vendería muy caros y se haría rico a costa del trabajo de la bondadosa Perdiz. 

Como ahora el Conejo vendía algo que antes era gratis y para todos y todas, muchos niños no pudieron comprar Huevitos de Chocolate y eso generó que compitieran y se pelearan entre ellos, lo que finalmente los puso muy tristes. El tiempo pasó, cada año la Perdiz ponía Huevos de Chocolate para los niños y cada año el Conejo los robaba y se los vendía a los que pudieran costearlo. 

Para el siguiente Equinoccio de Otoño, el Conejo se preparaba para robarse los Huevos de la Perdiz, pero esta vez le fue imposible. Las plantas del Bosque sintieron el sufrimiento de la Perdiz y se organizaron para defenderla. Decidieron que nunca más alguien ajeno les robaría sus riquezas, como los Huevos de Chocolate, así que crecieron muy grandes y frondosas para que el Conejo no pudiera entrar al bosque. Pero el Conejo era audaz y ayudado de sus fuertes dientes logró cortar las plantas y entrar al Bosque para seguir robando. La Perdiz al ver esto se dio cuenta de que tenía muchos aliados: los árboles y plantas del bosque, pero que estaban sufriendo por el malvado Conejo. 

Un día, no hace mucho, la Perdiz se cansó de las injusticias del Conejo. Tuvo una gran idea, aprovechando la energía del Equinoccio de Otoño, les contó a todas su secreto más preciado, les enseñó cómo crear Semillas de Chocolate. Ahora la Perdiz no pondría los Huevos de Chocolate, sino que las Plantas y Árboles del Bosque harían cientos de miles de Semillas de Chocolate para repartirle a los niños y niñas del Wallmapu, tantas que el Conejo no podía robarlas todas y se le acabaría el negocio. 

Finalmente, gracias al trabajo en conjunto de la Perdiz y las Plantas del Bosque, el malvado Conejo se rindió y nunca más les robó a los niños y niñas. El malvado Conejo nunca más pudo aprovecharse de la Perdiz y vender injustamente sus Huevos de Chocolate y gracias a esto ahora todos los años, después del Equinoccio de Otoño, en los lugares que tienen muchas plantas, los niños y niñas que cuidan la naturaleza pueden encontrar deliciosas Semillas de Chocolate. 

Si nos unimos y trabajamos en comunidad para cuidar la naturaleza y defenderla de quienes la destruyen, podremos disfrutar junto a ella de sus bondades y vivir felices en un entorno agradable.